Hola, soy Tatiana, aunque muchos me llaman Tati.
Nací en Tumbes, una ciudad pequeña al norte del Perú, bañada por el mar y el sol.
Mi primer encuentro con el yoga fue cuando tenía ocho años, en el colegio de mi ciudad natal. Recuerdo que me encantaba moverme, estirarme y descubrir lo flexible que era mi cuerpo. Sin saberlo, esa semillita quedó ahí, guardada, esperando su momento para florecer. 🌱
A los 13 años me mudé a Lima, donde terminé el colegio y la universidad. Estudié Administración de Empresas y Negocios Internacionales, y trabajé un tiempo en áreas comerciales y administrativas, y luego en una empresa familiar.
En 2011 me convertí en mamá por primera vez, un regalo que me enseña cada día sobre el amor más profundo, la entrega y la presencia, recordándome la importancia del cuidado y la atención consciente.
A los 28 años viví una crisis de ansiedad producto de muchos problemas emocionales no canalizados. Gracias a esta experiencia, comencé a buscar algo más profundo… una manera de volver a mí. Así fue como, poco después, me reencontré con el yoga de una manera más profunda y auténtica. Al inicio solo buscaba una herramienta para sentirme mejor, pero lo que encontré fue mucho más.
En 2015 hice mi primer profesorado de yoga, sin imaginar que terminaría enseñando, y desde ese día el yoga se convirtió en mi camino, mi práctica y mi forma de compartir vida.
A lo largo de los años he ido profundizando en el camino del yoga y la meditación, y sigo formándome constantemente en distintas prácticas que integran cuerpo, mente y espíritu. Cada aprendizaje me permite nutrir mi experiencia y acompañar con más presencia y sensibilidad a quienes confían en este espacio de bienestar y conexión interior.
En 2021, en plena pandemia, entré en duda sobre el camino que había elegido y sobre cómo compartía mis enseñanzas. Sentí que necesitaba fortalecer mi conocimiento y encontrar la manera de vivir de lo que realmente me apasiona. Aunque no encontré una respuesta inmediata, le hice caso a mi intuición y a lo que mi corazón me decía, seguir por este camino. Esa pausa me ayudó a reconectarme conmigo misma y redescubrir mi propósito con más claridad y gratitud.
Mi propósito es acompañarte a cuidar tu cuerpo, calmar tu mente y nutrir tu espíritu, desde la experiencia, la compasión y la sencillez. Sigo siendo una eterna aprendiz, en constante búsqueda y formación, aprendiendo cada día un poco más para mí y para poder compartirlo contigo. 🌿
Creo profundamente que somos cuerpo, mente y espíritu, y que cuando aprendemos a habitarnos desde esa unión, la vida se vuelve más ligera, más clara y más plena.
Y si algo deseo dejar en ti, es que puedas reconectar con el amor que habita en ti, ese que está siempre ahí, esperando ser recordado, para que desde ese lugar puedas compartirte con el mundo. También aspiro a llevar estas enseñanzas y experiencias de bienestar a lugares donde aún no se promueve el bienestar integral, como lo es en mi ciudad natal, la ciudad que me vio crecer y donde vive gran parte de mi familia, un lugar que me conecta con mis ancestros y me llena de arraigo. Mi sueño es que estas herramientas sirvan de guía para vivir con más presencia y así contribuir poco a poco a transformar la sociedad desde el bienestar integral.
Si estás buscando una forma de reconectar contigo, de aliviar el estrés de la vida moderna, o simplemente de explorar una nueva faceta de tu bienestar, te invito a que te unas a mis clases. Juntos podemos crear una práctica que resuene contigo y te impulse hacia la mejor versión de ti mismo/a.